Por Héctor Héreter
San Juan, 04/11/16
Al menos que vivas
como un ermitaño en una cueva sin conexión con los medios de comunicación no
sabes que de nuevo llegó la Navidad. El
bombardeo de publicidad es incesante e intenso: “haz feliz a alguien y cómprale
tal cosa”, “díbújale una sonrisa de felicidad a tu niño con este juguete” son
algunas de las promociones que giran alrededor de la palabra FELICIDAD. Pero la
pregunta es ¿en verdad la Navidad hace feliz a todo el mundo?
Aquellas personas que
pertenecen a los de mayor edad, ya bien sea identificadas con eufemismos como
“Edad Dorada”, “Tercera Edad” o simplemente “Seniors”, son los más propensos a
sufrir de fuertes depresiones ya que al avanzar la edad se hacen más agudas las
nostalgias de oportunidades perdidas, momentos alegres que no se repetirán o
seres queridos fallecidos. La sensación
de vacío es más recurrente y hasta surge la pregunta ¿habrá tenido algún valor
mi vida?
Los propios
psicólogos reconocen este mal conocido como la “depresión navideña”, (en inglés
Christmas Blues) ofrecen varios consejos de cómo mitigar o
eliminar por completo este sentimiento negativo. También señalan que las mujeres son más
propensas a sufrir esta forma de depresión que la población masculina.
En casos extremos
de tristeza y nostalgia pueden terminar en suicidio. La Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos
(APA por sus siglas en inglés) señala que durante esta época aumentan en un 45%
el caso de suicidios, siendo las personas de mayor edad las más propensas en
acabar con su vida.
Pero antes de pasar
a las soluciones es necesario reconocer las señales indicativas que sufrimos de
la depresión navideña para así trabajar de manera más cónsona con la realidad.
Síntomas de
la depresión navideña
- Tristeza
y melancolía al llegar la Navidad.
- Nostalgia
exagerada.
- Frustración
al no contar con lo que supuestamente otros sí tienen.
- Aislamiento.
- Amargura.
- Pensamientos
negativos.
- Tristeza
por la ausencia de otra persona.
- Apatía
ante los festejos de esta época.
- Enorme tristeza
- Falta de apetito
- Alteraciones del sueño
- Ansiedad en grado leve
¿Entonces qué podemos hacer?
·
Como es seguro que, entre los recuerdos de tus seres queridos
fallecidos vas a encontrar infinitos momentos gratos, así como
Navidades junto a ellos que fueron felices, deberías probar a disfrutar de los
recuerdos en lugar de atormentarte con ellos. También es productivo asumir que,
pese a lo irremediable de su pérdida, esas remembranzas son sólo tuyas, te
pertenecerán por siempre y podrás revivirlas con quienes tienes a tu alrededor
y esperan de ti algo más que melancolía. No te atormentes con los
recuerdos y rememora todo lo agradable de aquellos que se fueron pero
permanecen vivos en tus sentimientos. Piensa en sus chistes, sus anécdotas y
compártelas. No renuncies a revivir en tu mente unos tiempos que fueron felices
ya que, mantenerlos vivos te conferirá un alivio que redundará en tu bienestar
personal y en el de aquellos a quienes quieres.
·
Busca ayuda
profesional. Mucha gente no acude a los profesionales de la salud mental por temor a
ser estigmatizados de locos, pero es el momento de pensar en ti y no lo que
piensan los demás de ti. La depresión es una enfermedad y así como cuando
padeces de influenza u otro mal físico acudes al médico debes hacer lo mismo
con la depresión.
·
No te encierres en un caparazón de nostalgia. Habla con los
tuyos, exprésales libremente tus sentimientos y no sólo los agradables sino
también los que te atormentan (familiares que están lejos, aquellos con quienes
una discusión os ha distanciado, cualquier tipo de problema que te impida ser
feliz). Verbalizar tu sufrimiento permitirá romper ese círculo vicioso que
rumía en tu mente.
·
Intenta aceptar tu realidad tal cual es porque, si eres capaz de hacerlo, más que
conformismo por esa aceptación lo que conseguirás será activar los mecanismos
resolutivos que estén en tus manos para modificar la realidad que te atormenta
y hacerlo en un sentido mas beneficioso para todos.
·
En cualquier caso, en tu esfuerzo por ser feliz, no intentes hacer más de lo que
seas capaz de llevar a cabo, pues si fuerzas el mecanismo de
tus recursos añadirás un agotamiento psíquico que se sumará y agravará el malestar
de tu melancolía.
·
Recuerda que la Navidad sólo es una fecha más
en el calendario y que cada cual confiere a esos días un significado distinto. Intenta no darle a esta fiesta más
importancia de la que en tu fuero interno sientas y considera que es sólo tu
voluntad y tu raciocinio quien deberá decidir si participas o no en ella.
·
Considera igualmente que no todo es pernicioso en los
momentos bajos, pues estas situaciones pueden ser provechosas
para estar consigo mismo y relajarte. Si consigues hacerlo sin atormentarte, es
posible que salgas del trance con energías renovadas.
·
Suele también ser útil plantearse la propia situación como si la
estuviéramos viendo desde fuera, algo así como convertirnos en
unos meros espectadores de nuestra propia realidad. Intenta entonces analizar y
valorar lo que de positivo y negativo hay en la situación que te angustia, e
intentan no caer en la trampa de focalizar la atención sólo en los aspectos que
mas daño te hacen.
·
Mantente ocupado
ayudando a otros. Un buen recurso
para olvidar tu nostalgia es ayudar a otros que están en peor situación que
tú. Posiblemente verás que tus penurias
son nada en comparación a lo que otras personas deben enfrentar. Busca
asociaciones sin fines de lucro enfocadas a ayudar a los más necesitados.
·
Aléjate de personas
que constantemente se quejan.
Existen personas que se quejan de todo y por todo. Su negatividad drena todo lo positivo en tu
ser interior.(En un próximo artículo escribiré de cómo manejar a este tipo de
personajes.
·
Se hábil y no te dejes influenciar ni engañar por las
tretas de los publicistas que, con el único objetivo de fomentar
el consumo y vaciar tus bolsillos, te presentarán una vida irreal cuando la
única auténtica y tangible sobre la que puedes ejercer control es la tuya y no
otra.
·
Si te sientes incapaz de resolver la situación por ti
mismo, no dudes, ni retrases el momento, de acudir a un profesional que con una
psicoterapia adecuada te ayude a superar el trance.
Entonces en resumen muévete, actúa y no te
dejes arrastrar por la nostalgia y la tristeza: la felicidad no llega envuelta
en papel de regalo hay que trabajar para obtenerla. Puede que lo que hacemos
no traiga siempre la felicidad, pero si no hacemos nada, no habrá felicidad.

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