domingo, 4 de diciembre de 2016

No permitas que la depresión te controle durante el mes más alegre del año


Por Héctor Héreter
San Juan, 04/11/16

Al menos que vivas como un ermitaño en una cueva sin conexión con los medios de comunicación no sabes que de nuevo llegó la Navidad.  El bombardeo de publicidad es incesante e intenso: “haz feliz a alguien y cómprale tal cosa”, “díbújale una sonrisa de felicidad a tu niño con este juguete” son algunas de las promociones que giran alrededor de la palabra FELICIDAD. Pero la pregunta es ¿en verdad la Navidad hace feliz a todo el  mundo?
Aquellas personas que pertenecen a los de mayor edad, ya bien sea identificadas con eufemismos como “Edad Dorada”, “Tercera Edad” o simplemente “Seniors”, son los más propensos a sufrir de fuertes depresiones ya que al avanzar la edad se hacen más agudas las nostalgias de oportunidades perdidas, momentos alegres que no se repetirán o seres queridos fallecidos.  La sensación de vacío es más recurrente y hasta surge la pregunta ¿habrá tenido algún valor mi vida?
Los propios psicólogos reconocen este mal conocido como la “depresión navideña”, (en inglés Christmas Blues)  ofrecen varios consejos de cómo mitigar o eliminar por completo este sentimiento negativo.  También señalan que las mujeres son más propensas a sufrir esta forma de depresión que la población masculina.
En casos extremos de tristeza y nostalgia pueden terminar en suicidio.  La Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos (APA por sus siglas en inglés) señala que durante esta época aumentan en un 45% el caso de suicidios, siendo las personas de mayor edad las más propensas en acabar con su vida.
Pero antes de pasar a las soluciones es necesario reconocer las señales indicativas que sufrimos de la depresión navideña para así trabajar de manera más cónsona con la realidad.
Síntomas de la depresión navideña
  • Tristeza y melancolía al llegar la Navidad.
  • Nostalgia exagerada.
  • Frustración al no contar con lo que supuestamente otros sí tienen.
  • Aislamiento.
  • Amargura.
  • Pensamientos negativos.
  • Tristeza por la ausencia de otra persona.
  • Apatía ante los festejos de esta época.
  • Enorme tristeza
  • Falta de apetito
  • Alteraciones del sueño
  • Ansiedad en grado leve

¿Entonces qué podemos hacer?

·        Como es seguro que, entre los recuerdos de tus seres queridos fallecidos vas a encontrar infinitos momentos gratos, así como Navidades junto a ellos que fueron felices, deberías probar a disfrutar de los recuerdos en lugar de atormentarte con ellos. También es productivo asumir que, pese a lo irremediable de su pérdida, esas remembranzas son sólo tuyas, te pertenecerán por siempre y podrás revivirlas con quienes tienes a tu alrededor y esperan de ti algo más que melancolía. No te atormentes con los recuerdos y rememora todo lo agradable de aquellos que se fueron pero permanecen vivos en tus sentimientos. Piensa en sus chistes, sus anécdotas y compártelas. No renuncies a revivir en tu mente unos tiempos que fueron felices ya que, mantenerlos vivos te conferirá un alivio que redundará en tu bienestar personal y en el de aquellos a quienes quieres.
·        Busca ayuda profesional. Mucha gente no acude a los profesionales de la salud mental por temor a ser estigmatizados de locos, pero es el momento de pensar en ti y no lo que piensan los demás de ti. La depresión es una enfermedad y así como cuando padeces de influenza u otro mal físico acudes al médico debes hacer lo mismo con la depresión.
·        No te encierres en un caparazón de nostalgia. Habla con los tuyos, exprésales libremente tus sentimientos y no sólo los agradables sino también los que te atormentan (familiares que están lejos, aquellos con quienes una discusión os ha distanciado, cualquier tipo de problema que te impida ser feliz). Verbalizar tu sufrimiento permitirá romper ese círculo vicioso que rumía en tu mente.
·        Intenta aceptar tu realidad tal cual es porque, si eres capaz de hacerlo, más que conformismo por esa aceptación lo que conseguirás será activar los mecanismos resolutivos que estén en tus manos para modificar la realidad que te atormenta y hacerlo en un sentido mas beneficioso para todos.
·        En cualquier caso, en tu esfuerzo por ser feliz, no intentes hacer más de lo que seas capaz de llevar a cabo, pues si fuerzas el mecanismo de tus recursos añadirás un agotamiento psíquico que se sumará y agravará el malestar de tu melancolía.
·        Recuerda que la Navidad sólo es una fecha más en el calendario y que cada cual confiere a esos días un significado distinto. Intenta no darle a esta fiesta más importancia de la que en tu fuero interno sientas y considera que es sólo tu voluntad y tu raciocinio quien deberá decidir si participas o no en ella.
·        Considera igualmente que no todo es pernicioso en los momentos bajos, pues estas situaciones pueden ser provechosas para estar consigo mismo y relajarte. Si consigues hacerlo sin atormentarte, es posible que salgas del trance con energías renovadas.
·        Suele también ser útil plantearse la propia situación como si la estuviéramos viendo desde fuera, algo así como convertirnos en unos meros espectadores de nuestra propia realidad. Intenta entonces analizar y valorar lo que de positivo y negativo hay en la situación que te angustia, e intentan no caer en la trampa de focalizar la atención sólo en los aspectos que mas daño te hacen.
·        Mantente ocupado ayudando a otros.  Un buen recurso para olvidar tu nostalgia es ayudar a otros que están en peor situación que tú.  Posiblemente verás que tus penurias son nada en comparación a lo que otras personas deben enfrentar. Busca asociaciones sin fines de lucro enfocadas a ayudar a los más necesitados.
·        Aléjate de personas que constantemente se quejan.  Existen personas que se quejan de todo y por todo.  Su negatividad drena todo lo positivo en tu ser interior.(En un próximo artículo escribiré de cómo manejar a este tipo de personajes.
·        Se hábil y no te dejes influenciar ni engañar por las tretas de los publicistas que, con el único objetivo de fomentar el consumo y vaciar tus bolsillos, te presentarán una vida irreal cuando la única auténtica y tangible sobre la que puedes ejercer control es la tuya y no otra.
·        Si te sientes incapaz de resolver la situación por ti mismo, no dudes, ni retrases el momento, de acudir a un profesional que con una psicoterapia adecuada te ayude a superar el trance.

Entonces en resumen muévete, actúa y no te dejes arrastrar por la nostalgia y la tristeza: la felicidad no llega envuelta en papel de regalo hay que trabajar para obtenerla.  Puede que lo que hacemos no traiga siempre la felicidad, pero si no hacemos nada, no habrá felicidad.

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