sábado, 11 de febrero de 2017

Seis pasos para crear un monstruo



“Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti”.
Friedrich Nietzche

Por Héctor Héreter
San Juan, Puerto Rico
20 de marzo de 2016


Donald Trump, quien lidera la campaña electoral dentro del partido Republicano lanzó la semana pasada la idea de pagar las costas legales a un hombre que golpeó a otro de raza negra por protestar durante un mitin del magnate. Más tarde ese mismo día, Trump dijo que no era responsable de las acciones violetas que asuman sus seguidores, sugiriendo que aquellos que decidan protestar en uno de sus eventos son en verdad los que incitan a la violencia y que sus simpatizantes tienen todo el derecho de “defenderse devolviendo el golpe”. Incluso llegó a acusar al candidato demócrata Bernie Sanders de enviar a saboteadores a sus mítines y amenazó con inundar los eventos de Sanders con sus propios seguidores.
Muchos de las tácticas intimidatorias de Trump van acompañadas con una gran porción de violencia callejera.  Pero las milicias paramilitares de Hitler, conocidas como las camisas pardas o la de Benito Mussolini como las camisas negras, no surgen de un día para otro. Es un proceso social evolutivo que siguen 6 pasos muy reconocibles, los cuales los latinoamericanos detectan muy bien luego de más de 200 años de dictaduras a granel.
La lista de caudillos latinoamericanos que siguieron estos seis pasos podría ser más larga que los pedidos a Dios de un indigente, pero nos conformaremos con los tres más emblemáticos: Juan Domingo Perón en Argentina, Fidel Castro en Cuba y Hugo Chávez en Venezuela.  Nuestra inclinación de seguir a demagogos y populistas que utilizan el patriotismo y nacionalismo en cada una de sus intervenciones se debe a que somos proclives en creer en cuentos maravillosos, de que un hombre nos salvará de nuestra desgracia.
No hay que confundir el patriotismo con el patrioterismo, que está hecho de palabrería hueca y hasta raya en la payasada, tal como "le declarermos una guera asimétrica a Estados Unidos", como muchos dictadores latinoamericanos en la actualidad hacen.
Es por ello que el periodista argentino radicado en Estados Unidos Andrés Oppeheimer lo expuso en su libro “Basta de historias y cuentos chinos”.
El caudillo aspirante a la primera magistratura del país por regla general intenta llamar suficientemente la atención para convertirte en el "darling" de los medios comunicación.  Pues lo escándalos y las frases fuera de lo que es "´políticamente correto" es la mejor estrategia para que los periodistas le sigan todos tus pasos y así llegar a quienes quiere cautivar.  Esto no es algo que se aprende en las clases de Ciencia Política de las universidades, es algo que surge de la farándula y Trump con su experiencia de "show man" sabe muy bien cómo utilizarlo. Véase artículo que escribí en el 2008 titulado "El embrujo político de los artistas. el marketing necesario para llegar a la Casa Blanca". 
Una vez que los medios se dan cuenta que son los "tontos útiles" del candidato, comienzan a bloquearlo, tal como sucedió con el programa Meet The Press de la cadena NBC.  Pero ya es tarde, el candidato navega en la cresta de la popularidad, gracias a gran despliego previo que hicieron de él.

Ahora Estados Unidos nación que es ejemplo de democracia por más de 200 años se encuentra ante el umbral de un nuevo caudillo; Donald Trump.



Primer paso: La ira.
Los tiempos cambian, sobre todo nuestro mundo ha evolucionado de tal manera que un hombre del siglo XVII le sería casi imposible mentalizar tanto avance tecnológico. Pero algo que no cambia, a lo largo de todas las páginas de la historia de de la humanidad, son los sentimientos que pueden mover de un lado hacia el otro el curso de la historia.  Así como el amor, su contraparte, el odio es generador de ira, también puede movilizar masas a niveles inimaginables. Somos testigos casi a diario de ello cada vez que vemos a través de los medios las barbaridades del grupo islámico radical ISIS. Tal como dije hace unos años luego de ver la película insigne de Stanley Kubrick Odisea del Espacio 2001: “Nos bajamos de los árboles para caminar miles de años y subirnos a naves espaciales pero seguimos siendo los mismos”.
La elección en 2008 del actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama incentivó una serie de crímenes de odio dirigidos contra minorías como la población afroamericana e hispana.  Incluso surgió una especie de xenofobia en contra de Obama cuando se llegó cuestionar si en realidad había nacido en Estados Unidos.
Trump, ahora no sólo utiliza la xenofobia y racismo en la actual estrategia electoral, le agregó otros matices más profundos muy atractivos a los nacionalistas más extremos de Estados Unidos.
El perfil de aquellos que apoyan a Trump demuestran ser personas que sienten amenazado su ya débil estado económico. Los blancos norteamericanos consideran que sus derechos laborales se han ido erosionando durante la última década.  Más de 61% de los seguidores de Trump siguen creyendo en la teoría conspirativa que Obama es un extranjero musulmán, según una encuesta realizada el pasado mes de septiembre por Public Policy Polling.
Estas creencias basadas meramente en rumores o datos falsos es muy común verlos entre aquellos que se enamoran de dictadores o demagogos.
Lo anterior contribuye a fomentar la paranoia política muy alejado de la tolerancia que representa la democracia basada en la libertad de expresión y la diversidad de ideas.
Por algo el ministro de Propaganda de Adolfo Hitler, el nefasto Joseph Goebels decía hasta el cansacio: “una mentira dicha mil veces se convierte en verdad entre las masas”. (Hoy la describen con el eufemismo de "Altenative Facts" (verdades altenativas).
Casi todos estos aprendices a dictadores, sean de derecha o izquierda, comparten los mismos rasgos al formar grupos que arropan la idea de “si no estás con nosotros eres nuestro enemigo”. Los que piensen diferente a ellos no son considerados meros oponentes sino enemigos declarados.
Otra característica fácilmente identificable de esta fase es que  los caudillos no esperan para etiquetar los opositores con nombres de animales o adjetivos que denotan bajeza. Hitler, los llamaba “ratas”; por lo cual su exterminio era necesario y justificable. Fidel Castró usó el adjetivo de “gusanos” y Chávez de “escuálidos”.  Para Trump todos aquellos que se le oponga son “loosers” (perdedores o basura).
Igualmente es muy común entre ellos es que no son parte del “status quo” político, como se ha calificado a Trump de “outsider”.  Un outsider tiene mayores probabilidades de aprovechar esta ira o resentimiento que uno que obedece una disciplina partidista.
Al contrario de los golpes militares tan recurrentes en América Latina que rompen con el orden establecido, los aspirantes a una dictadura aprovechan este orden para lograr sus metas.  Se infiltran en las organizaciones políticas para luego implosonarlas desde dentro.
Aunque un poco tarde, el columnista conservador y miembro del partido republicano George Will advirtió sobre la amenaza que representa para el partido el ascenso de Trump.
De igual manera la oposición demócrata comienza a dar pasos para también bloquearlo.  El multimillonario George Soros, dijo que donaría $15 millones para incentivar a los latinos a que voten en las elecciones generales de noviembre. (Pocos le hicieron caso y se quedaron en sus casas el día de la votación).
Así lo hizo Hitler que no tenía mayores atributos que ser un cabo del ejército alemán durante la primera guerra mundial o de Chávez que era un teniente coronel al momento que Venezuela encaró una de sus peores crisis del siglo XX, acabando en el “caracazo” el cual arrojó la muerte de miles y tan solo una semana.
Pues Trump ha demostrado ser el perfecto “outsider” que le importa poco el partido Republicano, lo usa como catapulta que lo lleve a la Casa Blanca.


Izquierda o derecha, utilizan los mismos métodos de intimidación.
Fase 2: Justificar la violencia.
Esta fase en la evolución de grupos de terror e intimidación surge cuando sus líderes dejan de censurar los actos violentos de sus seguidores.  En esta fase se encuentra actualmente Trump y ninguno de sus compañeros de partido todavía se han dado cuenta de ello.
En una justificación enmascarada en un doble discurso, justificó la golpiza mortal dada a un indigente puertorriqueño por quienes dijeron estar inspirados en el mensaje de Trump. Luego dijo el que esto es “triste que suceda” para agregar a manera de justificación que “mis seguidores son muy apasionado, aman a su país, quieren que este país sea grande de nuevo”. Poco le faltó agregar que para que América sea grande de nuevo tenemos que deshacernos de toda esta “basura extranjera”.
Lo mismo sucedió luego cuando afroamericanos y latinos fueron salvajemente golpeados por protestar contra Trump.  No sólo justificó estos actos, también agregó leña al fuego al decir que “si alguien golpea a uno  que protesta en mis eventos no se preocupe que yo pago los gastos legales en su defensa”.  Luz verde a la violencia.
Los republicanos se tardaron en ponerle freno a estos exabruptos, al punto que tan reciente como el pasado 3 de marzo en un debate sus tres oponentes aseguraron que apoyarían a Trump en caso de ser nominado como candidato en la Convención Republicana en Cleveland, Ohio el próximo junio.

Pero este monstruo que algunos llaman el Trumpstein (en referencia a Frankenstein) fue creado por los propios republicanos que su afán de torpedear el presidente Obama propiciaron un ambiente entre los seguidores del partido a elevar su grado de intolerancia.
El peligro, coinciden analistas, es que en política si se incentiva los instintos más oscuros del ciudadano, a la larga se pierde control sobre el odio creado. Tal cual como las bestias de la selva al saborear sangre quieren más.
Simpatizantes de Trump golpean a afroamericano que se atrevió a protestar durante un mitín del candidato

Fase 3: Impunidad legal

Cuando los seguidores de Trump consideran que sus actos carecen de toda impunidad, es lo que otros dictadores alrededor del mundo hicieron al poner el sistema legal al lado de estos grupos violentos.  Por algo Vladimir Putin y Donal Trump se admiran mutuamente ya que siguen la misma táctica política.
La tendencia es a deslegitimizar a la oposición por lo cual los caudillos se sienten empoderados a cometer actos de violencia en contra de los disidentes a quienes acusan de ser ellos los violentos.
Por algo Chávez una vez  en el poder se apresuró a crear los llamados “Colectivos”, bandas de motorizados armados para atemorizar la población.


Fase 4: la oposición contraataca
Le toma un tiempo a la oposición comprender que es un nuevo escenario bélico en la arena política. Primero son individuos que tienen la valentía de interrumpir un discurso del candidato, para luego estas protestas dejen de ser individuales y  convertirse en colectivas, tal como sucedió en Chicago en donde organizaciones que representan las minorías, gays, afroamericanos, latinos y hasta judíos se pusieron de acuerdo para protestar.
Pero en vez de obtener un resultado positivo lo que incentivo fue la radicalización de los seguidores de Trump, quienes amenazan con traer armas a los mítines para defenderse de los manifestantes.
Esto llegó a un paroxismo cuando Trump advirtió que habría violentos disturbios si sus propios correligionarios de partido le bloquean su nominación durante la convención en junio.




Fase 5: de la defensiva a la ofensiva

Hasta ahora los actos de violencia fueron contra particulares, principalmente afroamericanos.
Pero esto es un fenómeno que se detecta a nivel mundial cuando un demagogo con ínfulas de dictador aparece en escena; se inicia de manera menguada hasta crecer a grandes proporciones: los primeros en ser atacados son los inmigrantes seguidos por otras minorías.  Luego la violencia aumenta hacia grupos de socialistas, demócratas conservadores o cualquiera que asome un grado de oposición.
Cuanto más gana terreno político Trump, más intolerantes se vuelven sus seguidores, tal como ha sucedido en el pasado con Hitler, Castro y Hugo Chávez.
Está demostrado que estos personajes con tendencias dictatoriales no se vuelven en líderes más razonables una vez que llegan al poder.  Todo lo contrario, sucumben ante su propio ego y consideran que todo lo que hacen es justificable.  Es lo que podría terminar en redadas nocturnas para deportar en masa a inmigrantes mexicanos. Posteriormente esta fase avanzaría hacía respuestas aún más violentas como tiroteos en contra de los opositores.
Los “bravucones” de estos dictadores evolucionan hacia maneras más organizadas de violencia, como se ha visto en Venezuela y Cuba con las brigadas de defensa revolucionaria o colectivos. Pues Estados Unidos, con su democracia de más de 200 años, está frente al portal de un caudillaje al estilo latinoamericano quienes aprovecharon la propia democracia para implosionarla desde sus entrañas.




Fase 6: escoge un color o insignia.

Tal como mencionamos antes, los caudillos no pierden tiempo en buscar adjetivos que identifique a sus opositores.  Posteriormente toman un color o estandarte que los agrupe, tal como el “rojo rojito” de Chávez o un estandarte fácilmente reconocible como la esvástica de los nazis. 
Bajo estos colores e insignias los matones al servicio del régimen se sienten protegidos para cometer sus fechorías, tal como las camisas negras de Hitler, las pardas de Mussolini o los colectivos al servicio de Nicolás Maduro.
Trump todavía no ha llegado a este punto, pero no sería extraño que ya tenga preparado tanto el color como la insignia en caso de que el partido Republicano bloquee su nominación como candidato. Entonces decida crear su propia organización, tal como hizo Hitler al separarse del Partido Obrero Alemán para fundar el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (Nazis). (Ya vemos como el Ku Klux Kam resurge en varios estados de la nación)

Por Héctor Héreter
San Juan, Puerto Rico
20 de marzo de 2016

viernes, 10 de febrero de 2017

Seis fases para crear un monstruo



“Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti”.
Friedrich Nietzche

Por Héctor Héreter
San Juan, Puerto Rico
20 de marzo de 2016


Donald Trump, quien lidera la campaña electoral dentro del partido Republicano lanzó la semana pasada la idea de pagar las costas legales a un hombre que golpeó a otro de raza negra por protestar durante un mitin del magnate. Más tarde ese mismo día, Trump dijo que no era responsable de las acciones violetas que asuman sus seguidores, sugiriendo que aquellos que decidan protestar en uno de sus eventos son en verdad los que incitan a la violencia y que sus simpatizantes tienen todo el derecho de “defenderse devolviendo el golpe”. Incluso llegó a acusar al candidato demócrata Bernie Sanders de enviar a saboteadores a sus mítines y amenazó con inundar los eventos de Sanders con sus propios seguidores.
Muchos de las tácticas intimidatorias de Trump van acompañadas con una gran porción de violencia callejera.  Pero las milicias paramilitares de Hitler, conocidas como las camisas pardas o la de Benito Mussolini como las camisas negras, no surgen de un día para otro. Es un proceso social evolutivo que siguen 6 pasos muy reconocibles, los cuales los latinoamericanos detectan muy bien luego de más de 200 años de dictaduras a granel.
La lista de caudillos latinoamericanos que siguieron estos seis pasos podría ser más larga que los pedidos a Dios de un indigente, pero nos conformaremos con los tres más emblemáticos: Juan Domingo Perón en Argentina, Fidel Castro en Cuba y Hugo Chávez en Venezuela.  Nuestra inclinación de seguir a demagogos y populistas que utilizan el patriotismo y nacionalismo en cada una de sus intervenciones se debe a que somos proclives en creer en cuentos maravillosos, de que un hombre nos salvará de nuestra desgracia.
No hay que confundir el patriotismo con el patrioterismo, que está hecho de palabrería hueca y hasta raya en la payasada, tal como "le declarermos una guera asimétrica a Estados Unidos", como muchos dictadores latinoamericanos en la actualidad hacen.
Es por ello que el periodista argentino radicado en Estados Unidos Andrés Oppeheimer lo expuso en su libro “Basta de historias y cuentos chinos”.
El caudillo aspirante a la primera magistratura del país por regla general intenta llamar suficientemente la atención para convertirte en el "darling" de los medios comunicación.  Pues lo escándalos y las frases fuera de lo que es "´políticamente correto" es la mejor estrategia para que los periodistas le sigan todos tus pasos y así llegar a quienes quiere cautivar.  Esto no es algo que se aprende en las clases de Ciencia Política de las universidades, es algo que surge de la farándula y Trump con su experiencia de "show man" sabe muy bien cómo utilizarlo. Véase artículo que escribí en el 2008 titulado "El embrujo político de los artistas. el marketing necesario para llegar a la Casa Blanca". 
Una vez que los medios se dan cuenta que son los "tontos útiles" del candidato, comienzan a bloquearlo, tal como sucedió con el programa Meet The Press de la cadena NBC.  Pero ya es tarde, el candidato navega en la cresta de la popularidad, gracias a gran despliego previo que hicieron de él.

Ahora Estados Unidos nación que es ejemplo de democracia por más de 200 años se encuentra ante el umbral de un nuevo caudillo; Donald Trump.



Primer paso: La ira.
Los tiempos cambian, sobre todo nuestro mundo ha evolucionado de tal manera que un hombre del siglo XVII le sería casi imposible mentalizar tanto avance tecnológico. Pero algo que no cambia, a lo largo de todas las páginas de la historia de de la humanidad, son los sentimientos que pueden mover de un lado hacia el otro el curso de la historia.  Así como el amor, su contraparte, el odio es generador de ira, también puede movilizar masas a niveles inimaginables. Somos testigos casi a diario de ello cada vez que vemos a través de los medios las barbaridades del grupo islámico radical ISIS. Tal como dije hace unos años luego de ver la película insigne de Stanley Kubrick Odisea del Espacio 2001: “Nos bajamos de los árboles para caminar miles de años y subirnos a naves espaciales pero seguimos siendo los mismos”.
La elección en 2008 del actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama incentivó una serie de crímenes de odio dirigidos contra minorías como la población afroamericana e hispana.  Incluso surgió una especie de xenofobia en contra de Obama cuando se llegó cuestionar si en realidad había nacido en Estados Unidos.
Trump, ahora no sólo utiliza la xenofobia y racismo en la actual estrategia electoral, le agregó otros matices más profundos muy atractivos a los nacionalistas más extremos de Estados Unidos.
El perfil de aquellos que apoyan a Trump demuestran ser personas que sienten amenazado su ya débil estado económico. Los blancos norteamericanos consideran que sus derechos laborales se han ido erosionando durante la última década.  Más de 61% de los seguidores de Trump siguen creyendo en la teoría conspirativa que Obama es un extranjero musulmán, según una encuesta realizada el pasado mes de septiembre por Public Policy Polling.
Estas creencias basadas meramente en rumores o datos falsos es muy común verlos entre aquellos que se enamoran de dictadores o demagogos.
Lo anterior contribuye a fomentar la paranoia política muy alejado de la tolerancia que representa la democracia basada en la libertad de expresión y la diversidad de ideas.
Por algo el ministro de Propaganda de Adolfo Hitler, el nefasto Joseph Goebels decía hasta el cansacio: “una mentira dicha mil veces se convierte en verdad entre las masas”. (Hoy la describen con el eufemismo de "Altenative Facts" (verdades altenativas).
Casi todos estos aprendices a dictadores, sean de derecha o izquierda, comparten los mismos rasgos al formar grupos que arropan la idea de “si no estás con nosotros eres nuestro enemigo”. Los que piensen diferente a ellos no son considerados meros oponentes sino enemigos declarados.
Otra característica fácilmente identificable de esta fase es que  los caudillos no esperan para etiquetar los opositores con nombres de animales o adjetivos que denotan bajeza. Hitler, los llamaba “ratas”; por lo cual su exterminio era necesario y justificable. Fidel Castró usó el adjetivo de “gusanos” y Chávez de “escuálidos”.  Para Trump todos aquellos que se le oponga son “loosers” (perdedores o basura).
Igualmente es muy común entre ellos es que no son parte del “status quo” político, como se ha calificado a Trump de “outsider”.  Un outsider tiene mayores probabilidades de aprovechar esta ira o resentimiento que uno que obedece una disciplina partidista.
Al contrario de los golpes militares tan recurrentes en América Latina que rompen con el orden establecido, los aspirantes a una dictadura aprovechan este orden para lograr sus metas.  Se infiltran en las organizaciones políticas para luego implosonarlas desde dentro.
Aunque un poco tarde, el columnista conservador y miembro del partido republicano George Will advirtió sobre la amenaza que representa para el partido el ascenso de Trump.
De igual manera la oposición demócrata comienza a dar pasos para también bloquearlo.  El multimillonario George Soros, dijo que donaría $15 millones para incentivar a los latinos a que voten en las elecciones generales de noviembre. (Pocos le hicieron caso y se quedaron en sus casas el día de la votación).
Así lo hizo Hitler que no tenía mayores atributos que ser un cabo del ejército alemán durante la primera guerra mundial o de Chávez que era un teniente coronel al momento que Venezuela encaró una de sus peores crisis del siglo XX, acabando en el “caracazo” el cual arrojó la muerte de miles y tan solo una semana.
Pues Trump ha demostrado ser el perfecto “outsider” que le importa poco el partido Republicano, lo usa como catapulta que lo lleve a la Casa Blanca.


Izquierda o derecha, utilizan los mismos métodos de intimidación.
Fase 2: Justificar la violencia.
Esta fase en la evolución de grupos de terror e intimidación surge cuando sus líderes dejan de censurar los actos violentos de sus seguidores.  En esta fase se encuentra actualmente Trump y ninguno de sus compañeros de partido todavía se han dado cuenta de ello.
En una justificación enmascarada en un doble discurso, justificó la golpiza mortal dada a un indigente puertorriqueño por quienes dijeron estar inspirados en el mensaje de Trump. Luego dijo el que esto es “triste que suceda” para agregar a manera de justificación que “mis seguidores son muy apasionado, aman a su país, quieren que este país sea grande de nuevo”. Poco le faltó agregar que para que América sea grande de nuevo tenemos que deshacernos de toda esta “basura extranjera”.
Lo mismo sucedió luego cuando afroamericanos y latinos fueron salvajemente golpeados por protestar contra Trump.  No sólo justificó estos actos, también agregó leña al fuego al decir que “si alguien golpea a uno  que protesta en mis eventos no se preocupe que yo pago los gastos legales en su defensa”.  Luz verde a la violencia.
Los republicanos se tardaron en ponerle freno a estos exabruptos, al punto que tan reciente como el pasado 3 de marzo en un debate sus tres oponentes aseguraron que apoyarían a Trump en caso de ser nominado como candidato en la Convención Republicana en Cleveland, Ohio el próximo junio.

Pero este monstruo que algunos llaman el Trumpstein (en referencia a Frankenstein) fue creado por los propios republicanos que su afán de torpedear el presidente Obama propiciaron un ambiente entre los seguidores del partido a elevar su grado de intolerancia.
El peligro, coinciden analistas, es que en política si se incentiva los instintos más oscuros del ciudadano, a la larga se pierde control sobre el odio creado. Tal cual como las bestias de la selva al saborear sangre quieren más.
Simpatizantes de Trump golpean a afroamericano que se atrevió a protestar durante un mitín del candidato

Fase 3: Impunidad legal

Cuando los seguidores de Trump consideran que sus actos carecen de toda impunidad, es lo que otros dictadores alrededor del mundo hicieron al poner el sistema legal al lado de estos grupos violentos.  Por algo Vladimir Putin y Donal Trump se admiran mutuamente ya que siguen la misma táctica política.
La tendencia es a deslegitimizar a la oposición por lo cual los caudillos se sienten empoderados a cometer actos de violencia en contra de los disidentes a quienes acusan de ser ellos los violentos.
Por algo Chávez una vez  en el poder se apresuró a crear los llamados “Colectivos”, bandas de motorizados armados para atemorizar la población.


Fase 4: la oposición contraataca
Le toma un tiempo a la oposición comprender que es un nuevo escenario bélico en la arena política. Primero son individuos que tienen la valentía de interrumpir un discurso del candidato, para luego estas protestas dejen de ser individuales y  convertirse en colectivas, tal como sucedió en Chicago en donde organizaciones que representan las minorías, gays, afroamericanos, latinos y hasta judíos se pusieron de acuerdo para protestar.
Pero en vez de obtener un resultado positivo lo que incentivo fue la radicalización de los seguidores de Trump, quienes amenazan con traer armas a los mítines para defenderse de los manifestantes.
Esto llegó a un paroxismo cuando Trump advirtió que habría violentos disturbios si sus propios correligionarios de partido le bloquean su nominación durante la convención en junio.




Fase 5: de la defensiva a la ofensiva

Hasta ahora los actos de violencia fueron contra particulares, principalmente afroamericanos.
Pero esto es un fenómeno que se detecta a nivel mundial cuando un demagogo con ínfulas de dictador aparece en escena; se inicia de manera menguada hasta crecer a grandes proporciones: los primeros en ser atacados son los inmigrantes seguidos por otras minorías.  Luego la violencia aumenta hacia grupos de socialistas, demócratas conservadores o cualquiera que asome un grado de oposición.
Cuanto más gana terreno político Trump, más intolerantes se vuelven sus seguidores, tal como ha sucedido en el pasado con Hitler, Castro y Hugo Chávez.
Está demostrado que estos personajes con tendencias dictatoriales no se vuelven en líderes más razonables una vez que llegan al poder.  Todo lo contrario, sucumben ante su propio ego y consideran que todo lo que hacen es justificable.  Es lo que podría terminar en redadas nocturnas para deportar en masa a inmigrantes mexicanos. Posteriormente esta fase avanzaría hacía respuestas aún más violentas como tiroteos en contra de los opositores.
Los “bravucones” de estos dictadores evolucionan hacia maneras más organizadas de violencia, como se ha visto en Venezuela y Cuba con las brigadas de defensa revolucionaria o colectivos. Pues Estados Unidos, con su democracia de más de 200 años, está frente al portal de un caudillaje al estilo latinoamericano quienes aprovecharon la propia democracia para implosionarla desde sus entrañas.




Fase 6: escoge un color o insignia.

Tal como mencionamos antes, los caudillos no pierden tiempo en buscar adjetivos que identifique a sus opositores.  Posteriormente toman un color o estandarte que los agrupe, tal como el “rojo rojito” de Chávez o un estandarte fácilmente reconocible como la esvástica de los nazis. 
Bajo estos colores e insignias los matones al servicio del régimen se sienten protegidos para cometer sus fechorías, tal como las camisas negras de Hitler, las pardas de Mussolini o los colectivos al servicio de Nicolás Maduro.
Trump todavía no ha llegado a este punto, pero no sería extraño que ya tenga preparado tanto el color como la insignia en caso de que el partido Republicano bloquee su nominación como candidato. Entonces decida crear su propia organización, tal como hizo Hitler al separarse del Partido Obrero Alemán para fundar el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (Nazis). (Ya vemos como el Ku Klux Kam resurge en varios estados de la nación)

Por Héctor Héreter
San Juan, Puerto Rico
20 de marzo de 2016








jueves, 19 de enero de 2017

La gran jugada de Putin en el corazón de EE.UU.


Por Héctor Héreter
San Juan, Puerto Rico
19 de enero de 2017

La prensa internacional insiste en decir que entre el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump y el jerarca ruso Vladimir Putin existe una gran amistad y admiración mutua.
Lo de “admiración” es probable que sea cierto, pero lo de amistad lo pongo en duda ya que la máxima ley no escrita tanto en diplomacia como política no existen amistades, sólo intereses.
Entonces, ¿cómo estos dos megalómanos han encontrado terreno común para mostrar una imagen de “amistad”? ¿Cuál es el interés de Putin de mostrarle una cara amistosa al nuevo presidente estadounidense? Lo más probable sea que ambos se crean que puedan controlar al otro a su antojo. Por un lado, Trump confía que sus virtudes como empresario le permitan manipular al mandatario de Moscú. Por su parte Putin cuenta con una amplísima experiencia política que supera por mucho las habilidades de Trump en este campo. 
La gente común influenciados por los medios de comunicación creen que el plan del neo-Zar ruso, Vladimir Putin es lograr un aliado en el corazón de la oficina Oval de la Casa Blanca, pero en realidad su plan es aún más perverso y maquiavélico con el propósito de fragmentar la sociedad norteamericana.

Divide y vencerás

Esta es una fórmula política tan vieja como el propio imperio romano de hace dos mil años.  El primero en decirlo fue Julio César, el militar y político más sobresaliente de Roma. Sus conquistas territoriales abarcaron grandes extensiones aplicando la fórmula de dividir las tribus que poblaban los espacios a conquistar.
Lo mismo hizo Hernán Cortés quien manipuló el odio que le tenían muchas tribus a los aztecas para lograr la total sumisión de los pobladores de lo que hoy se conoce  como México. Lo mismo hizo Francisco Pizarro en Perú quien aprovechó la guerra civil entre los Incas. 
Divide y Vencerás pues no sólo son palabras, es una estrategia muy útil al momento de lograr objetivos.

En la Unión está la fuerza

Una característica de la historia estadounidense es que en momentos de crisis todo el pueblo se une en un sola voz, se olvidan de divisiones partidistas.  Al ser atacados responden como un solo hombre con consecuencias inesperadas para el perpetrador del ataque.
El almirante japonés Isokuro Yamamoto, quien dirigió el ataque a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941 conocía muy bien la forma de responder de los norteamericanos. Estudió tres años en Harvard y luego otros tres años como agregado naval en la embajada nipona en Washington.
Al ser notificado que su ataque se ejecutó antes de que Washington recibiera la declaración de guerra de Tokio dijo con pesar: “Yo siento que todo lo que ha pasado ha despertado a un león dormido que terminará esto en un horrible resultado”.
Pues Putin quiere que ese león se divida en muchos fragmentos.
Joe Biden, que en pocas horas será el ex/vicepresidente de EE.UU. lo advirtió de manera marginal durante la Foro Económico Mundial en Davos, Suiza al mencionar el fraccionamiento de la Unión Europea: “Bajo la presidencia de Putin, Rusia está utilizando todas las herramientas disponibles para intentar introducir divergencias en el proyecto europeo, que será el test para el resto de las democracias occidentales, y la vuelta a las políticas definidas por las esferas de influencia”.

Una amistad de conveniencia

Putin no quiere ser “amigo” de nadie, como buen megalómano es sólo amigo de si mismo y de su proyecto de socavar las bases de su legendario enemigo, Estados Unidos. 
Las fisuras causadas por el ascenso de Trump a la presidencia son ya más que evidentes que van más allá de la pugna entre los partidos Republicano y Demócrata.
Muchas organizaciones independientes sin afiliaciones partidistas organizan protestas a lo largo y ancho de Estados Unidos el mismo día en que Trump jurará como Presidente en las escalinatas del Congreso en Washington.
Mientras que los simpatizantes de Trump ya anunciaron que atacarían a aquellos que se atrevan a protestar contra el nuevo mandatario. 
Este choque de simpatizantes y adversarios no tiene precedentes en la historia de Estados Unidos.
Entonces ¿logró Putin lo que quería?

Rusia se distingue por su grandes jugadores de ajedrez y al parecer Putin sabe bien cómo  mover las piezas.  Ya tiene el jaque, ¿logrará hacer el mate?

lunes, 26 de diciembre de 2016

Los medios que se oponen a Trump son sus mejores aliados


Por Héctor J. Héreter
San Juan, Puerto Rico
3 de marzo de 2016

Los medios de comunicación tratan de descifrar el ascenso de Trump. Yo les diría a mis colegas que hagan un acto de reflexión y se pregunten cuánto de responsabilidad tienen ellos en este ascenso. En su afán por cubrir lo que se acerca más a un espectáculo que a una noticia, les encanta resaltar las barrabasadas, disparates y atropellos de Trump; saben que esto atraerá mayor audiencia; a mayor audiencia suben los ratings y ya sabemos que los ratings ayudan a las ventas. Es una especie de espada de Damocles mediática.
Los medios de comunicación se convierten en cómplices involuntarios de la implantación de una política que único fin es la conquista y al mantenimiento de un poder personal o de grupo, mediante la acción demagógica en sus múltiples formas apelando a emociones irracionales mediante estrategias como la promoción de discriminaciones (“Los mexicanos son criminales”), fanatismos y sentimientos nacionalistas exacerbados (“Haremos grande de nuevo a América” “Will make America great again”); el fomento de los miedos e inquietudes irracionales (“barreremos a los musulmanes”); la creación de deseos injustificados o inalcanzables; etc. para ganar el apoyo popular, Es aquí cuando nace otro fenómeno político que ayuda al demagogo a perpetuar su poder: la Oclocracia.
La oclocracia es la autoridad de un populacho enajenado por las pasiones y no la razón.

La pregunta obligada en este momento es ¿cómo podemos identificar a un oclócrata cuando habla ante las multitudes? Pues los síntomas son más fáciles de identificar que un catarro común. Lo que lo hace a veces difícil es que caemos en la trampa de las emociones que nos nubla la razón, o los periodistas reportan aquello que saben atraerá la atención y tocará la fibra emocional de su público. Sin saberlo estos profesionales de la comunicación pasan del ejercicio del periodismo a la propaganda. Lo irónico es que una vez entronizado el demagogo en el poder, aquellos informadores que reportaron imparcialmente en un principio luego son considerados por el caudillo como sus principales enemigos.
Y ya Trump lo advirtió que de llegar a la presidencia derogaría la sacro santa primera enmienda de la Constitución por lo cual permitirá demandar a diestra y siniestra a los medios de comunicación, principalmente The New York y Washington Post. Al borrar del mapa estos dos medios emblemáticos de Estados Unidos, los más débiles se doblegarán ante este "strongman", dándose el fin de la imparcialidad periodística para saltar a la propaganda.

Ya se dio un gran presagio de lo que perseguía Trump en su feroz encuentro el pasado mes de septiembre con el periodista de Univisión, Jorge Ramos.  Lo irónico de este episodio es que las críticas fueron dirigidas hacia Ramos y no hacia Trump que ordenó la expulsión a empujones del periodista mexicano, de inmediato la oclocracia que apoya a Trump dijo al unísono: 1) que el comportamiento de Ramos estaba fuera de lugar; 2) que este periodista buscaba  atención mediática; 3) que se convirtió en activista en vez de ejercer su función de periodista; 4) que sus preguntas eran más bien de trinchera y no con propósito informativo. 
Aunque Estados Unidos es una nación de avanzada, no está exenta de  caer en la trampa de la oclocracia cuando las pasiones reinan sobre la razón.
El jurista venezolano Carlos J. Sarmiento Sosa  (y los venezolanos tienen bastante experiencia con la oclocracia durante las últimas dos décadas) señala que el oclócrata se presenta como el caudillo carismático, dotado de la capacidad intuitiva de adaptar materiales simbólicos a las necesidades de la muchedumbre haciéndole ver que va a satisfacer sus más inmediatas vindicaciones para, de esa forma, mantener la adhesión de ese sector social, hundido en la ignorancia y el abatimiento y que, ante la manipulación del oclócrata, se vuelca hacia éste con fe ciega. Es el reflejo de profetas, hechiceros, árbitros, guías de cacería o caudillos militares, considerándosele en posesión de fuerzas sobrenaturales o sobrehumanas, en fin, un emisario divino.
En una encuesta realizada por Vox, organización que analiza la política interna de Estados Unidos, confirma lo expuesto por Sarmiento, ya que el magnate de bienes raíces basa su campaña en 5 premisas principales:

  • 1.   Recurrir más a la intervención militar sobre la diplomacia para aniquilar cualquier amenaza. (Miedo)
  • 2.    Excluir de la nacionalidad a los hijos de inmigrantes ilegales que nazcan en Estados Unidos (nacionalismo).
  • 3.    Imponer mayores controles en aeropuertos para escrudiñar a pasajeros con rasgos árabes (racismo).
  • 4.    Requerir que todos los ciudadanos de Estados Unidos porten una cédula de identidad para enseñarla cuando la policía lo requiera (represión-intimidación-exclusión).
  • 5.    Permitir que las entidades policiacas puedan intervenir en las llamadas privadas de los ciudadanos bajo la excusa de detectar a posibles terroristas (control de masas).
Que gane o pierda Donald Trump está por verse, pero lo que más preocupa no es su victoria electoral, lo que si debe preocuparnos a todos es que ya se sembró dentro la nación estadounidense la semilla del autoritarismo, cuando este país debería ser ejemplo de democracia a nivel mundial; un sistema supuestamente blindado por sus creadores en 1776 basado en los "check and balances" contra esta forma de gobierno. Pues Trump, gane o pierda, el terreno está fértil para que otros líderes autoritarios emerjan en el  horizonte político de Estados Unidos.
¿Se imaginan a un Estados Unidos dirigido por otro loquito como Kim Jong-un de Corea del Norte? Entonces las profecías de la Biblia sobre el pocalipsis tendremos que releerlas con mayor atención. Ya por lo menos tenemos en Roma a un Papa del “Fin del Mundo”, tal como dicen las profecías.


viernes, 16 de diciembre de 2016

La institucionalización del hambre


Por Héctor J. Héreter

“La igualdad de la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro, ninguno tan pobre que se vea necesitado de venderse”
Jean Jacques Rousseau

Durante el tiempo que laboré en The Miami Herald tuve la suerte de compartir con intelectuales y periodistas de primera línea del exilio cubano como Carlos Alberto Montaner, Mirta Ojitos y Andrés Reynaldo. De este último nunca olvidaré una frase: “la “jama” (el hambre) es uno de los mejores instrumentos de control político”, dijo Reynaldo. “Mientras mantengas a un pueblo con la mano extendida pidiendo limosnas y el gobierno el único en proveerlas tendrás un pueblo dócil sin voluntad de cambiar esta situación”.


Precisamente esta lección llegó a mi cuando ya en Venezuela se comenzaba a ver el inicio de la decadencia total tras varias décadas de derroche y corrupción, que llegaron al país envueltos en el mismo paquete de la bonanza petrolera surgida a principios de la década de los 70.

En aquel entonces el clientismo político funcionaba de diferente manera al comprar voluntades a través de dádivas y sobornos que serían la envidia de cualquier jeque saudita.

Pero ¿qué es clientismo político? El abogado y columnista, Lorenzo López de Mendoza, Argentina, nación que fue uno de las primeras en registrar este fenómeno durante el régimen Juan Francisco Perón y su esposa Evita, hace una buena definición del mismo.

López señala que “se llega al gobierno para rodearse de aduladores, de obsecuentes, de familiares y de todos aquellos que les permitan hacer “negocios” en beneficios de familiares y de “amigos”, por no decir en beneficio propio. Y qué decir de las “personas leales” (más bien hay que llamarlos “títeres”) que deben componer los cuerpos legislativos adictos. ¿Y a las personas serias, con estudios, honestas, que se preocupan por la sociedad, etc.? Hay que marginarlas, dejarlas de lado, pues pueden estorbar en ese avance inescrupuloso hacia el nuevo objetivo, que no es otro que tener más poder, con lo que podrán hacer más negocios.

Luego agrega que “´por supuesto que llegan al poder a merced de fondos que manejan misteriosamente a través de “fundaciones“ que obtienen fondos de origen desconocido (que por supuesto una vez cumplido su objetivo desaparecen); de un “aparato político” impresionante formado no por gente que viene de los colegios, universidades, etc. sino por los “mercenarios” reclutados de los sectores más necesitados de la sociedad a los que les prometen planes “sociales”, empleos públicos, planes de viviendas, etc..

¿Alguna diferencia entre lo que dice el escritor argentino y lo que hemos presenciado durante los 12 últimos años del régimen Chavista?

Muchos catalogaban a Chávez de ignorante y bruto por el desastroso manejo de economía venezolana, pero no se dieron cuenta que sus acciones obedecían a un plan muy inteligente y bien diseñado para llegar precisamente a eso: al desastre.

La culminación de este proyecto lo vimos con la recién implantada Ley piraña de Costos y Precios Justos impuesta por el régimen venezolano de Hugo Chávez, un alicate, una herramienta para subyugar aún más la voluntad de los venezolanos.

Es que en la Venezuela del siglo XXI, las leyes se instauran y aplican con el fin único de aplastar al enemigo. El espectro conspirador que constituyen la oligarquía, la oposición, los medios de comunicación independientes y el empresariado no alineado, son su objetivo.

Con esta nueva ley culmina el proyecto iniciado hace 12 años de la sovietización/cubanización de la realidad venezolana.

Venezuela es un país que sufre el haber creído en una esperanza. El destino del país es decidido por un petulante y su camarilla de socios en la infamia. La novísima Ley de Costos y Precios Justos es un ejemplo de ley piraña. Despoja y no siente el dolor ajeno, no mira ni habla por el pueblo; sólo responde con saña y un plan descabellado de destrucción del esfuerzo ciudadano.

Vendrán más expropiaciones y merma en la producción de bienes y servicios. El aparato económico y manufactura nacional será acabado definitivamente por una burocracia instalada en el poder, que sacrificará el futuro de, tal vez mas que una nación, un continente.

Tenemos los venezolanos todavía una esperanza, una oportunidad de acabar con este cáncer que carcome nuestra nación: a través de la participación activa para alentar a todos a que usen su derecho al voto. No podemos caer en la apatía y la dejadez. Inscríbete y vota

“El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes”
Marco Tulio Cicerón

domingo, 4 de diciembre de 2016

No permitas que la depresión te controle durante el mes más alegre del año


Por Héctor Héreter
San Juan, 04/11/16

Al menos que vivas como un ermitaño en una cueva sin conexión con los medios de comunicación no sabes que de nuevo llegó la Navidad.  El bombardeo de publicidad es incesante e intenso: “haz feliz a alguien y cómprale tal cosa”, “díbújale una sonrisa de felicidad a tu niño con este juguete” son algunas de las promociones que giran alrededor de la palabra FELICIDAD. Pero la pregunta es ¿en verdad la Navidad hace feliz a todo el  mundo?
Aquellas personas que pertenecen a los de mayor edad, ya bien sea identificadas con eufemismos como “Edad Dorada”, “Tercera Edad” o simplemente “Seniors”, son los más propensos a sufrir de fuertes depresiones ya que al avanzar la edad se hacen más agudas las nostalgias de oportunidades perdidas, momentos alegres que no se repetirán o seres queridos fallecidos.  La sensación de vacío es más recurrente y hasta surge la pregunta ¿habrá tenido algún valor mi vida?
Los propios psicólogos reconocen este mal conocido como la “depresión navideña”, (en inglés Christmas Blues)  ofrecen varios consejos de cómo mitigar o eliminar por completo este sentimiento negativo.  También señalan que las mujeres son más propensas a sufrir esta forma de depresión que la población masculina.
En casos extremos de tristeza y nostalgia pueden terminar en suicidio.  La Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos (APA por sus siglas en inglés) señala que durante esta época aumentan en un 45% el caso de suicidios, siendo las personas de mayor edad las más propensas en acabar con su vida.
Pero antes de pasar a las soluciones es necesario reconocer las señales indicativas que sufrimos de la depresión navideña para así trabajar de manera más cónsona con la realidad.
Síntomas de la depresión navideña
  • Tristeza y melancolía al llegar la Navidad.
  • Nostalgia exagerada.
  • Frustración al no contar con lo que supuestamente otros sí tienen.
  • Aislamiento.
  • Amargura.
  • Pensamientos negativos.
  • Tristeza por la ausencia de otra persona.
  • Apatía ante los festejos de esta época.
  • Enorme tristeza
  • Falta de apetito
  • Alteraciones del sueño
  • Ansiedad en grado leve

¿Entonces qué podemos hacer?

·        Como es seguro que, entre los recuerdos de tus seres queridos fallecidos vas a encontrar infinitos momentos gratos, así como Navidades junto a ellos que fueron felices, deberías probar a disfrutar de los recuerdos en lugar de atormentarte con ellos. También es productivo asumir que, pese a lo irremediable de su pérdida, esas remembranzas son sólo tuyas, te pertenecerán por siempre y podrás revivirlas con quienes tienes a tu alrededor y esperan de ti algo más que melancolía. No te atormentes con los recuerdos y rememora todo lo agradable de aquellos que se fueron pero permanecen vivos en tus sentimientos. Piensa en sus chistes, sus anécdotas y compártelas. No renuncies a revivir en tu mente unos tiempos que fueron felices ya que, mantenerlos vivos te conferirá un alivio que redundará en tu bienestar personal y en el de aquellos a quienes quieres.
·        Busca ayuda profesional. Mucha gente no acude a los profesionales de la salud mental por temor a ser estigmatizados de locos, pero es el momento de pensar en ti y no lo que piensan los demás de ti. La depresión es una enfermedad y así como cuando padeces de influenza u otro mal físico acudes al médico debes hacer lo mismo con la depresión.
·        No te encierres en un caparazón de nostalgia. Habla con los tuyos, exprésales libremente tus sentimientos y no sólo los agradables sino también los que te atormentan (familiares que están lejos, aquellos con quienes una discusión os ha distanciado, cualquier tipo de problema que te impida ser feliz). Verbalizar tu sufrimiento permitirá romper ese círculo vicioso que rumía en tu mente.
·        Intenta aceptar tu realidad tal cual es porque, si eres capaz de hacerlo, más que conformismo por esa aceptación lo que conseguirás será activar los mecanismos resolutivos que estén en tus manos para modificar la realidad que te atormenta y hacerlo en un sentido mas beneficioso para todos.
·        En cualquier caso, en tu esfuerzo por ser feliz, no intentes hacer más de lo que seas capaz de llevar a cabo, pues si fuerzas el mecanismo de tus recursos añadirás un agotamiento psíquico que se sumará y agravará el malestar de tu melancolía.
·        Recuerda que la Navidad sólo es una fecha más en el calendario y que cada cual confiere a esos días un significado distinto. Intenta no darle a esta fiesta más importancia de la que en tu fuero interno sientas y considera que es sólo tu voluntad y tu raciocinio quien deberá decidir si participas o no en ella.
·        Considera igualmente que no todo es pernicioso en los momentos bajos, pues estas situaciones pueden ser provechosas para estar consigo mismo y relajarte. Si consigues hacerlo sin atormentarte, es posible que salgas del trance con energías renovadas.
·        Suele también ser útil plantearse la propia situación como si la estuviéramos viendo desde fuera, algo así como convertirnos en unos meros espectadores de nuestra propia realidad. Intenta entonces analizar y valorar lo que de positivo y negativo hay en la situación que te angustia, e intentan no caer en la trampa de focalizar la atención sólo en los aspectos que mas daño te hacen.
·        Mantente ocupado ayudando a otros.  Un buen recurso para olvidar tu nostalgia es ayudar a otros que están en peor situación que tú.  Posiblemente verás que tus penurias son nada en comparación a lo que otras personas deben enfrentar. Busca asociaciones sin fines de lucro enfocadas a ayudar a los más necesitados.
·        Aléjate de personas que constantemente se quejan.  Existen personas que se quejan de todo y por todo.  Su negatividad drena todo lo positivo en tu ser interior.(En un próximo artículo escribiré de cómo manejar a este tipo de personajes.
·        Se hábil y no te dejes influenciar ni engañar por las tretas de los publicistas que, con el único objetivo de fomentar el consumo y vaciar tus bolsillos, te presentarán una vida irreal cuando la única auténtica y tangible sobre la que puedes ejercer control es la tuya y no otra.
·        Si te sientes incapaz de resolver la situación por ti mismo, no dudes, ni retrases el momento, de acudir a un profesional que con una psicoterapia adecuada te ayude a superar el trance.

Entonces en resumen muévete, actúa y no te dejes arrastrar por la nostalgia y la tristeza: la felicidad no llega envuelta en papel de regalo hay que trabajar para obtenerla.  Puede que lo que hacemos no traiga siempre la felicidad, pero si no hacemos nada, no habrá felicidad.

sábado, 3 de diciembre de 2016

El Karma le arrebató a Fidel su último gran circo


Por Héctor Héreter
SanJuan, P.R. (03/12/16)

N
o es secreto que Fidel Castro daba gran importancia a todo aquello que lo pudiese mantener en las primeras planas de los diarios a nivel internacional y por ello no es sorpresa que su propio funeral lo programara hasta el último detalle a fin de mantener la atención de los medios por nueve días seguidos.
Y casi lo logra, pero la mano del destino intervino y cambió todo. Por tres días consecutivos luego de que Raúl Castro anunciara la muerte de su hermano Fidel, el bombardeo de artículos e imágenes en  la televisión la figura de Fidel copaba todos los espacios.
A manera de bumerán, una empresa aérea creada en Venezuela bajo el régimen de su hijo putativo Hugo Chávez, vendría a arrebatarle a Fidel el espectáculo de su gran marcha de regreso  a Santiago de Cuba, donde comenzó su mal llamada revolución hace ya más de 57 años. Mal llamada revolución porque no fue más que una burda edición caribeña del totalitarismo al estilo de Josep Stalin.
Medellín,  ciudad que se distingue por accidentes aéreos que acaparan el sentir mundial tal como fue la muerte de Carlos Gardel, vuelve a tocar el corazón del mundo al fallecer casi todos los jóvenes integrantes del conjunto Chapecoense,  un equipo de fútbol brasileño que se dirigía a la ciudad colombiana a participar en su primer encuentro internacional.
Volaban desde Bolivia a bordo de una nave de la empresa LaMia especializada en vuelos charter fundada en 2010 en el estado de Mérida, Venezuela, y desde sus inicios dio señales de grandes irregularidades.
Según el diario O Estado de Sao Paulo, la empresa fue creada después de un acuerdo con el gobierno de Hugo Chávez para impulsar el sector aéreo del país. Registrada como empresa de ciencia y tecnología, LaMia se benefició de su cercanía con el chavismo para recaudar dinero junto con un fondo de inversión creado por el gobierno chino para estimular la economía venezolana.  Pero como ha sucedido con muchos de los fondos del régimen venezolano, los dineros desaparecieron en el trayecto entre Pekín y Caracas.
Chávez no se cansaba en decir que era “hijo político” del comandante eterno Fidel Castro, pues las travesuras de este hijo terminaron por opacar la pompas fúnebres de su padre putativio.