Por Héctor Héreter
SanJuan, P.R. (03/12/16)
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o es secreto que Fidel Castro daba
gran importancia a todo aquello que lo pudiese mantener en las primeras planas
de los diarios a nivel internacional y por ello no es sorpresa que su propio
funeral lo programara hasta el último detalle a fin de mantener la atención de
los medios por nueve días seguidos.
Y casi lo logra, pero la mano del
destino intervino y cambió todo. Por tres días consecutivos luego de que Raúl
Castro anunciara la muerte de su hermano Fidel, el bombardeo de artículos e
imágenes en la televisión la figura de
Fidel copaba todos los espacios.
A manera de bumerán, una empresa
aérea creada en Venezuela bajo el régimen de su hijo putativo Hugo Chávez,
vendría a arrebatarle a Fidel el espectáculo de su gran marcha de regreso a Santiago de Cuba, donde comenzó su mal
llamada revolución hace ya más de 57 años. Mal llamada revolución porque no fue
más que una burda edición caribeña del totalitarismo al estilo de Josep Stalin.
Medellín, ciudad que se distingue por accidentes aéreos
que acaparan el sentir mundial tal como fue la muerte de Carlos Gardel, vuelve
a tocar el corazón del mundo al fallecer casi todos los jóvenes integrantes del
conjunto Chapecoense, un equipo de fútbol brasileño que se dirigía a la ciudad colombiana a
participar en su primer encuentro internacional.
Volaban desde Bolivia a bordo de una
nave de la empresa LaMia especializada en vuelos charter fundada en 2010 en el
estado de Mérida, Venezuela, y desde sus inicios dio señales de grandes
irregularidades.
Según el diario O
Estado de Sao Paulo, la empresa fue creada después de un acuerdo con el
gobierno de Hugo Chávez para impulsar el sector aéreo del país.
Registrada como empresa de ciencia y tecnología, LaMia se benefició de su cercanía con el chavismo para recaudar dinero junto con un fondo de inversión creado
por el gobierno chino para estimular la economía venezolana. Pero como ha sucedido con muchos de los
fondos del régimen venezolano, los dineros desaparecieron en el trayecto entre
Pekín y Caracas.
Chávez no se
cansaba en decir que era “hijo político” del comandante eterno Fidel Castro,
pues las travesuras de este hijo terminaron por opacar la pompas fúnebres de su
padre putativio.

El destino no está en nuestras manos. Fidel, ya la felicidad de su muerte está en coma. Todavía queda su hijo, no Raúl. Seguirán torturando al pueblo hasta que este salga de ese embuste donde todo lo que ve es controlado. Una especie de Matrix pero a la inversa.
ResponderEliminarExisten rumores de que el Ché está involucrado hacen años es pana del diablo.