Por
Héctor Héreter
San
Juan, P.R. 23/11/16
“Aquí conocerán a grandes
líderes mundiales y a otros líderes que quieren controlar el mundo” dijo una
vez la afamada periodista Cristiane Amanpour de CNN-International, una manera
bastante resumida de señalar los peligros que enfrentan actualmente la
democracia y libertad de expresión, sobre todo con el ascenso de Donald Trump a
la presidencia de los Estados Unidos
Aunque al final de la Segunda Guerra Mundial la humanidad se hizo la promesa de que no volvería a suceder otro episodio donde un hombre carismático como Adolfo Hitler retornase para controlar el mundo a través del miedo, desafortunadamente, vemos como un creciente número de líderes se basan en este sentimiento primitivo del hombre para controlar las masas a través de los modernos medios de comunicación como la televisión.
La verdad, y la razón como modo de llegar a ella, son dos elementos fundamentales para la salud del una democracia. Sin embargo, la política contemporánea parece seguir un camino prácticamente opuesto. Nos hallamos ante un auténtico ataque contra la razón, liderado por un grupo de demagogos a nivel mundial apoyados por un séquito de manipuladores de medios de comunicación, los cuales eliminan toda capacidad de debate democrático, estimulando los sentimientos primitivos como el miedo.
El miedo como mecanismo de defensa fue necesario hace millones de años cuando era cuestión de segundos decidir si correr o enfrentar la bestia que nos veía con ojos de “tú serás mi próximo almuerzo”.
La razón, por el contrario, se ubica en zonas del cerebro que han evolucionado más recientemente; y depende de procesos más sutiles que nos conceden la capacidad de discernir la aparición de amenazas antes de que se materialicen, y de distinguir entre amenazas reales e ilusorias, tal como lo expuso el neurocientífico de la Universidad de Nueva York, Joseph LeDoux, autor de El Cerebro Emocional
La ironía radica, dice LeDoux, que a la vez que desarrollamos una capacidad analítica a través de la razón, la misma nos produce una ansiedad ante miedos anticipados por eventos que puedan producirse en el futuro, o sea, temores creados por nuestra mente ante amenazas inexistentes. Entonces el miedo evoluciona a un nivel más elevado al convertirse en en un elemento aún más irracional como lo es la PARANOIA.
Aunque al final de la Segunda Guerra Mundial la humanidad se hizo la promesa de que no volvería a suceder otro episodio donde un hombre carismático como Adolfo Hitler retornase para controlar el mundo a través del miedo, desafortunadamente, vemos como un creciente número de líderes se basan en este sentimiento primitivo del hombre para controlar las masas a través de los modernos medios de comunicación como la televisión.
La verdad, y la razón como modo de llegar a ella, son dos elementos fundamentales para la salud del una democracia. Sin embargo, la política contemporánea parece seguir un camino prácticamente opuesto. Nos hallamos ante un auténtico ataque contra la razón, liderado por un grupo de demagogos a nivel mundial apoyados por un séquito de manipuladores de medios de comunicación, los cuales eliminan toda capacidad de debate democrático, estimulando los sentimientos primitivos como el miedo.
El miedo como mecanismo de defensa fue necesario hace millones de años cuando era cuestión de segundos decidir si correr o enfrentar la bestia que nos veía con ojos de “tú serás mi próximo almuerzo”.
La razón, por el contrario, se ubica en zonas del cerebro que han evolucionado más recientemente; y depende de procesos más sutiles que nos conceden la capacidad de discernir la aparición de amenazas antes de que se materialicen, y de distinguir entre amenazas reales e ilusorias, tal como lo expuso el neurocientífico de la Universidad de Nueva York, Joseph LeDoux, autor de El Cerebro Emocional
La ironía radica, dice LeDoux, que a la vez que desarrollamos una capacidad analítica a través de la razón, la misma nos produce una ansiedad ante miedos anticipados por eventos que puedan producirse en el futuro, o sea, temores creados por nuestra mente ante amenazas inexistentes. Entonces el miedo evoluciona a un nivel más elevado al convertirse en en un elemento aún más irracional como lo es la PARANOIA.
Este miedo mítico fue
utilizado a la saciedad por Trump en su campaña donde el miedo junto al odio de
sus seguidores lo llevaron hasta el #1600
de la avenida Pennsylvania de Washington D.C.
¿Acaso estaremos entrando
en una segunda Edad Media donde unos pocos controlaban el mercado de las ideas
para imponer sus deseos basando sus estrategias en la explotación de
sentimientos primitivos?
La revolución de la imprenta, iniciada por Johannes Gutenberg en 1450, acabó con el monopolio de la estancada información medieval, y desembocó en una explosión de conocimiento que fue entregada a las masas que, hasta aquel momento, no habían recibido otro conocimiento que el transmitido desde arriba por alguna jerarquía del poder, ya fuera religioso o secular. Previo a la imprenta los de abajo recibían con pasividad los mensajes emanados de la cúpula de poder.
Los pensadores de la Ilustración que encabezaron los grandes cambios de la época como la Independencia de los Estados Unidos, la Revolución Francesa y las gestas independentistas en América Latina, pusieron énfasis especial en asegurar que la opinión pública estuviera bien informada, y se preocuparon sobremanera de proteger la franqueza del mercado de ideas a través de la libertad de expresión.
Rousseau, Washington, Jefferson y Bolívar sabían que en las circunstancias idóneas, el miedo entre las masas puede desencadenar la tentación de entregar la libertad a cualquier demagogo que prometa a cambio fuerza y seguridad. Con razón Bolívar dijo: “prefiero una a libertad peligroso a una esclavitud tranquila”.
Si el líder explota los temores del pueblo para encaminarlo en direcciones insensatas, el propio miedo puede convertirse en una fuerza desencadenada que se retro alimenta, que consume la voluntad de la nación y debilita el carácter nacional, además de desviar la atención de las auténticas amenazas y sembrar la confusión acerca de las verdaderas decisiones que toda nación ha de tomar de manera constante sobre su futuro, resumido en una sola palabra PARANOIA.
La revolución de la imprenta, iniciada por Johannes Gutenberg en 1450, acabó con el monopolio de la estancada información medieval, y desembocó en una explosión de conocimiento que fue entregada a las masas que, hasta aquel momento, no habían recibido otro conocimiento que el transmitido desde arriba por alguna jerarquía del poder, ya fuera religioso o secular. Previo a la imprenta los de abajo recibían con pasividad los mensajes emanados de la cúpula de poder.
Los pensadores de la Ilustración que encabezaron los grandes cambios de la época como la Independencia de los Estados Unidos, la Revolución Francesa y las gestas independentistas en América Latina, pusieron énfasis especial en asegurar que la opinión pública estuviera bien informada, y se preocuparon sobremanera de proteger la franqueza del mercado de ideas a través de la libertad de expresión.
Rousseau, Washington, Jefferson y Bolívar sabían que en las circunstancias idóneas, el miedo entre las masas puede desencadenar la tentación de entregar la libertad a cualquier demagogo que prometa a cambio fuerza y seguridad. Con razón Bolívar dijo: “prefiero una a libertad peligroso a una esclavitud tranquila”.
Si el líder explota los temores del pueblo para encaminarlo en direcciones insensatas, el propio miedo puede convertirse en una fuerza desencadenada que se retro alimenta, que consume la voluntad de la nación y debilita el carácter nacional, además de desviar la atención de las auténticas amenazas y sembrar la confusión acerca de las verdaderas decisiones que toda nación ha de tomar de manera constante sobre su futuro, resumido en una sola palabra PARANOIA.
Por tanto los líderes que
quieren “controlar el mundo”, su primera acción estratégica es arremeter contra
los medios de comunicación independientes. Eliminar aquellos medios que no se
doblegan ante el líder o incrementar el poder sobre ellos a través de amenazas
e intimidación. Al fin el Estado (mejor dicho Él, el líder, como dijo Luis XIV, le etat-c’est-moi) pasa a ser de
guardián de la libertad de expresión a fiscalizador del mensaje, retrocediendo
de nuevo al esquema medieval del flujo de la información.
Así lo reseña el diario El País de España en un artículo titulado "Trump recrudece la guerra contra los medios ya como presidente electo".
(http://internacional.elpais.com/internacional/2016/11/22/estados_unidos/1479842581_402600.html)
Entre estos manipuladores podemos contar a Fidel Castro de Cuba; Robert Mugabe de Zimbabwe; Kim Jong II de Corea del Norte, el fallecido Suparmurat Niyazov de Turkmenistán; Omara Al-Bashir de Sudán, Alexander Luksenko de Bielorrusia y el más reciente de todos, Hugo Chávez Frías. Todos ellos comparten un rasgo común: no admiten críticas.
La sociedad se divide, según el líder, en dos bandos bien definidos: los que están con él y los traidores. Por supuesto ambos bandos viven bajo el manto del miedo. Los primeros temen no seguir recibiendo las bendiciones del líder y los segundos de ser eliminados social o físicamente.
El filósofo romano Lucio Lactancio escribió: “Donde el miedo está presente, la sabiduría no puede existir”.
Entre estos manipuladores podemos contar a Fidel Castro de Cuba; Robert Mugabe de Zimbabwe; Kim Jong II de Corea del Norte, el fallecido Suparmurat Niyazov de Turkmenistán; Omara Al-Bashir de Sudán, Alexander Luksenko de Bielorrusia y el más reciente de todos, Hugo Chávez Frías. Todos ellos comparten un rasgo común: no admiten críticas.
La sociedad se divide, según el líder, en dos bandos bien definidos: los que están con él y los traidores. Por supuesto ambos bandos viven bajo el manto del miedo. Los primeros temen no seguir recibiendo las bendiciones del líder y los segundos de ser eliminados social o físicamente.
El filósofo romano Lucio Lactancio escribió: “Donde el miedo está presente, la sabiduría no puede existir”.
El analista político
Carlos Maza de la organización Media Matters for America publicó el pasado18 de
noviembre un muy ilustrativo video de cómo Trump logró manipular los hilos del
miedo para llegar a la Casa Blanca.

La verdad cruda, sencilla de entender y recordar los pasos, que de excelente manera, cruzas enfrentando el pasado no muy lejano. Ya vimos a Superman defendiendo el Mundo a través de Estados Unidos, ahora con este simio dependerá de mentes sin compromisos.
ResponderEliminarTodos podemos publicar y dejar nuestro sentir en cada acto o propuesta. Qué no nos venza el miedo.
Gracias por publicar, a ver si despiertan los que con enormes aviones de manera ultra vertical, salen a defender lo que creen está sucediendo. No seremos pocas las víctimas. Ya cometieron el error......pues no se queden callados, COBARDES
Gracias Brunilda por leer mi artículo
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